Uso de coberturas vegetales en la agricultura.
- Rodrigo Belmar
- 3 abr 2025
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Por Ing. Agrónomo MSc Rodrigo Belmar
De acuerdo con FAO, en los últimos 40 años, el mundo ha pedido un tercio de sus suelos cultivables, lo que equivale a unos 430 millones de hectáreas, mientras que, específicamente en Europa, el 70% de los suelos presenta un nivel grave o moderadamente grave de degradación producto de contaminación, compactación, erosión o perdida de materia orgánica.
En este contexto, la Agricultura de Conservación surge como un sistema que busca prevenir estas pérdidas, mientras se regeneran dichos suelos degradados.
Entre otros aspectos, este sistema busca:
• Promover la mínima perturbación mecánica del suelo (labranza cero/sin labranza),
• Mejorar la biodiversidad y los procesos biológicos naturales por encima y por debajo de la superficie del suelo.
• Contribuir a una mayor eficiencia en el uso del agua y los nutrientes y a una producción agrícola mejorada y sostenida.
• El mantenimiento de una cubierta permanente del suelo y la diversificación de las especies de plantas.
Es así como, con respeto a este último punto, surge la opción de implementación de coberturas vegetales en los huertos productivos como una herramienta que busca preservar y fomentar las propiedades físicas, químicas y bilógicas del suelo, estimular la biodiversidad de los sistemas agrícolas y evitar pérdidas económicas por medio de mejorar los aportes y condiciones nutricionales de los huertos comerciales.
¿Qué son las coberturas vegetales?
Las coberturas vegetales son cultivos sembrados o mantención de vegetación natural que busca otorgar cobertura al suelo.
Estos cultivos (sembrados o naturales), al ser cortados y mantenidos in situ, permiten reciclar los nutrientes y evitar pérdidas de estos si es que no son usados por los huertos de fines comerciales. En el caso de ser siembra artificial, se prefieren especies que permitan conseguir algún objetivo específico como aportar materia orgánica y secuestro de dióxido de carbono atmosférico por medio de generan de grandes cantidades de biomasa (gramíneas), especies que aporten nitrógeno vía fijación atmosférica (leguminosas) para ser usados posteriormente por el cultivo principal, o cultivos que mejoren la condición física del suelo, aportando a su descompactación (brássicas).
Beneficios de las coberturas vegetales.
1. Fijación de nitrógeno atmosférico.
Las leguminosas o fabáceas fijan N atmosférico (N) mediante simbiosis bacteriana en raíces con el género Rhizobium. Se estima que entre un 40 y 60% del N fijado queda disponible luego de la incorporación de cultivo cobertura. Así, estimaciones anuales de fijación alcanzan los valores mostrados en la Tabla 1.
2. Incorporación de materia orgánica.
La biomasa generada por el cultivo cubierta aumenta la materia orgánica una vez incorporada al suelo. Los valores estimados para algunas fabáceas se muestran en la Tabla 1.
Cultivo | Nitrógeno fijado (kg/Ha/año) | Producción de biomasa anual (kg/Ha) |
Trifolium repens | 412 | 10400 |
Trifolium pratense | 339 | 9000 |
Trifolium subterraneum | 200 | 6800 |
Lupinus albus | 215 | 5300 |
Tabla 1. Nitrógeno fijado anual por hectárea y producción de biomasa de diferentes cultivos cubierta (adaptado de Campillo, 2003 y Espinoza, 2006)
3. Control de malas hierbas.
De acuerdo con la investigación de Tursus et al de 2018 “Use of living, mowed and sois-incorporated cover crops for weed control in apricot orchards”, en donde se evaluó el efecto de diferentes cultivos cubierta en el control de malas hierbas en un huerto de damascos, las coberturas tuvieron un efecto positivo en el control de malas hierbas. En el estudió, se llega a la conclusión que la incorporación al suelo de los cultivos de cobertura fueron útiles para suprimir las malas hierbas, y pudieron proporcionar control de estas mejor que la aplicación de glifosato o el control mecánico (Figura 1).

Figura 1. Densidad de malas hierbas con relación al uso de diferentes tratamientos de cultivos cubierta.
4. Protección contra la erosión.
Cuando no hay cubierta, aumenta la escorrentía superficial promoviendo la perdida de suelo y nutrientes, principalmente fosforo que, por su limitada movilidad en el suelo, está presente mayormente en los primeros centímetros de suelo.
El follaje de los cultivos de cobertura reduce la velocidad de las gotas de lluvia antes de que lleguen a la superficie del suelo, evitando la disgregación de los agregados de éste y el sellado de la superficie del suelo.
Por su lado, las raíces de los cultivos de cobertura unen las partículas del suelo, mejorando la estructura de este y la infiltración del agua. A su vez, el material cortado que queda en superficie reduce la evaporación directa del suelo.
Desde un punto de vista práctico de manejo, las cubiertas mejoran el acceso a los huertos en invierno y primavera, removiendo los excesos de agua (por percolación al mejorar la porosidad del suelo o por evapotranspiración de la misma cobertura), proporcionando así una superficie firme para el tránsito de la maquinaria.
5. Retención de nutrientes.
Ya sea por sustitución isomórfica o por efectos del pH, entre otras razones, el suelo tiene carga eléctrica neta principalmente negativa. Actúa como un “imán” fijando los cationes (Ca⁺², Mg⁺², K⁺, NH₄⁺, entre los principales).
Si las condiciones son propicias para la erosión partículas de suelo son arrastradas por lo que se pierden nutrientes, sobre todo los que se retienen fuertemente al suelo (K, P, Mg, Ca).
La planta cubierta, en una primera instancia, absorbe los nutrientes y los incorpora para su metabolismo. Una vez que el cultivo se sega, se incorpora al suelo y comienza su proceso de descomposición en donde son mineralizados por los microorganismos dejando los nutrientes disponibles lentamente para el cultivo comercial.
Ese “secuestro” evita que los nutrientes se pierdan por los procesos como la volatilización, lixiviación o erosión.
6. Estabilidad de la temperatura del suelo.
La cobertura vegetal permite temperaturas más estables en el suelo, evitando grandes fluctuaciones dando las mejores condiciones para el desarrollo de las raíces y, por lo tanto, aumentando las posibilidades de captación de nutrientes.
“Si la temperatura del suelo es muy baja o excesivamente alta las raíces no pueden desarrollarse. Además, a temperaturas extremas, las reacciones químicas del suelo se ven notablemente afectadas y la absorción de agua y de nutrientes por los cultivos disminuye notoriamente o se anula.” (Amézquita, 1991).
7. Mejoramiento de la estructura del suelo.
Algunas especies pueden proporcionar una descompactación del suelo en profundidad. Este es el caso especialmente las brássicas, que pueden penetrar en capas compactas o muy densas, aumentando la capacidad de percolación del agua del suelo. Las especies con raíces pivotantes pueden penetrar mejor en los suelos compactados que las especies de raíces fibrosas y, por lo tanto, estar mejor adaptadas para su uso en “labranza biológica”.
¿Cómo elegir un cultivo cubierta?
Cada huerto o suelo tiene condiciones y necesidades diferente, por lo que hay que buscar alternativas que satisfagan las necesidades que individuales. Así,
• Si se busca prevenir erosión, deben privilegiarse alternativas de crecimiento rápido.
• Para reducir costos de fertilizantes (N) y evitar pérdidas, una buena alternativa son las fabáceas.
• Para aumento de materia orgánica, elegir plantas de crecimiento rápido en biomasa.
• Las Brássicas son ideales para reducir compactación, mejorar infiltración, conservar humedad.
• Para el control de malas hierbas, lo ideal son cultivos de crecimiento rápido, que cubran el suelo más eficientemente que sus competidoras.
Algunas recomendaciones:
Para mejorar la estructura del suelo y acondicionar para el tránsito de la maquinaria. Gramíneas perennes del género Festuca. El follaje protege la superficie del suelo y es un excelente aporte de materia orgánica. Favorece el desarrollo de micorrizas.
Como aporte de N, género Fabaseas como Trifolium pratense, T. subterraneum, T. repens o Lupinus albus cuyos mejores resultados se obtienen en suelos bajos en contenidos de N.
Proteger suelo de la erosión, cultivos que cubren rápidamente el suelo como ballica anual, avena, cebada, en mezcla con tréboles y medicagos anuales.
Recuperar fertilizante residual de cultivo anterior, mezcla de cultivos fibrosos y de raíces profundas, como Lolium perenne, avena o cebada. También para capturar y almacenar nitrógeno para evitar la lixiviación o la volatilización durante el invierno. Además de reciclar los nutrientes de las profundidades del suelo.
Consideraciones finales.
Los suelos son el sustento de la agricultura y su comprensión nos permite hacer nuestros procesos más eficientes.
En los sistemas naturales, los suelos nunca están descubiertos. Debemos entender cómo trabaja la naturaleza e imitarla.
Mantener cultivos cubierta trae una serie de beneficios tanto productivos como económicos, evitando erosión, perdida de nutrientes y aumentando su disponibilidad para nuestros cultivos. Además de generar las condiciones idóneas para el desarrollo de las raíces, microorganismos y mesofauna.
Su elección debe responder a las condiciones y necesidades individuales.
Bibliografía.
• Agricultura de conservación y coberturas vegetales.
• Ovalle M. Carlos (Ed.) 2020. “Cubiertas vegetales: una herramienta fundamental para el manejo sustentable del suelo en huertos frutales, viñedos y hortalizas”. Boletín INIA N° 425, 106 p. Instituto de Investigaciones Agropecuarias. La Cruz, Región de Valparaíso. Chile.
• Amézquita E. (1991). Procesos dinámicos del suelo y nutrición vegetal. XXI Congreso Anual y Primer Simposio Nacional sobre Fisiología de la Nutrición Mineral. Comalfi. Manizales, Febrero 20-22.
• Tursus,2018 “Use of living, moved and soil incorporated cover crops for weed control in apricot orchard”
• Ozgoven, 2007. “Growth enhacement and phitophtora binght (Phytophtora capsici Leonian) control by arbustian mycorrihizal fungal inoculation in pepper”
